El Lunes es el día oficial para ponerse a dieta. El fin de semana anterior a ese comes hasta hartarte ya que «te pondrás a dieta el lunes!» tienes que aprovechar tus últimos días de libertad gastronómica, y disfrutarlos a lo grande.
¿Y por que sufrir con una dieta? Para que te quede ese pantalón, para bajar esos kilillos de mas.
El primer día es el decisivo, inicias la mañana con tu «Special k» y tomas pura «Bonafont» ((victima de los anuncios televisivos)). A la hora de la comida, un plato de verduras, carne, y borras de tu memoria las tortillas, la salsa de tomate, el pan, el azúcar, la mayonesa y tus sueños de irte a vivir a Italia y comer pasta por el resto de tu vida, han cambiado, en realidad, los has olvidado. Dejas de comer harinas.
El segundo día te atascas de gelatina light, y te tomas tus 4 litros del agua de sabor light previamente preparados. Le das gracias a Dios por que exista Canderel.
El tercer día andas feliz, comes frutas y mientras haces deporte, te acompaña a todos lados tu bote con agua.
El cuarto día los delirios comienzan.
De pronto te encuentras tirada en el sillón, muriéndote por un pedacito chocolate, y recuerdas tristemente el sabor de una galleta.
El quinto día vez con odio a un repartidor de pizza y deseas que se estrelle.
El sexto día estas deprimida, vez televisión todo el día, le has encontrado un sabor extraño a las gelatinas light, y ahora ya no puedes ni verlas.
El séptimo día decides ponerle fin al asunto, ya no puedes soportar estar sin azúcar normal y dieta se convierte en algo del pasado, ese día celebras con unos riquísimos hotcakes con mermelada de fresa y cubiertos de miel de abeja.
Lo bueno que ya va a ser lunes. Luego comienzas la dieta!